En el año 1899, en la carretera de la Rabassada, el camino que une Barcelona con San Cugat del Vallés, se construyó el hotel casino más grande y lujoso de esa época. Funcionó durante varios años, hasta que en 1912 se prohibió el juego en España y el casino debió cerrar sus puertas. Y si bien el hotel siguió funcionando, el encanto se fue perdiendo hasta que en el año 1940 las puertas del hotel cerraron definitivamente.
Hoy solo quedan restos de paredes, túneles y un mirador, pero el hotel casino de la Rabassada continúa manteniendo un halo de misterio, secretismo y leyendas urbanas que contrasta mucho con la facilidad que ofrecen hoy en día los casinos online.
En este artículo haremos un recorrido por la historia de este emblemático lugar, analizaremos las causas de su declive y repasaremos cuáles son los misterios que acechan su memoria.
Un sueño hecho realidad
El foco principal de esta historia está ubicado en la sierra de Collserola. Para fines del 1800, las familias más acaudaladas de Barcelona escogieron esta zona como lugar para asentar sus segundas residencias, un lugar para huir cuando la ciudad era azotada por epidemias o calor muy extremo.
En el año 1877 se construyó la carretera de la Rabassada y comenzó la construcción del Tibidabo, un gran parque de atracciones. Esto hizo que el lugar también se constituyera como un gran sitio para el desembarco de inversores y nuevos negocios.
Así fue como Josep Sabadell se asoció con el empresario Miquel Montané y juntos compraron una posada con el proyecto de convertirla en un hotel de lujo con restaurante, casino y parque de atracciones.
La primera etapa comenzó en 1899 con la apertura del Gran Hotel de la Rabassada. Luego, Sabadell convenció a unos inversores franceses para que compraran 10 hectáreas sobre las que construyeron esta maravilla arquitectónica. La obra fue realizada por el arquitecto Andreu Audet i Puig y se invirtieron 2,5 millones de pesetas, un número que para esa época era completamente desorbitante.
La inauguración se llevó a cabo el 15 de julio de 1911 y el evento fue uno de los más destacados de ese entonces. Acudió la burguesía de Barcelona en todo su esplendor. El discurso de apertura lo brindó el alcalde de Sant Cugat y la comida fue elaborada por chefs traídos de París especialmente para la ocasión.
Las impresionantes atracciones del Gran Hotel Casino de la Rabassada
En paralelo a la construcción del hotel, se desarrolló una línea de tranvías que unía Barcelona con la puerta del hotel. Esto permitía una circulación más fluida y que el acceso para las personas fuera más ágil.
A su vez, dentro del hotel funcionaba una especie de ciudad en miniatura. Además de restaurantes y un teatro con 200 asientos, había una peluquería, un servicio de emergencias médicas, espacios para orar, teléfonos, salas de billar y de baile, baños termales y habitaciones lujosas y muy cómodas.
Para los visitantes que deseaban pasar más tiempo en el exterior había extensos jardines con pérgolas, esculturas y glorietas. Asimismo, había fuentes con hermosos diseños y un extenso mirador desde el que se podía admirar todo el paisaje que rodeaba al hotel además de las laderas del cerro.
Otro gran foco de atención para el público era el parque de atracciones. Había una gran diversidad de juegos para todo tipo de público, pero la gran estrella era la montaña rusa. Esta había sido diseñada por Marcus Adna Thompson, el inventor del juego, y tenía una extensión de 2 kilómetros. Durante el trayecto, había largas pendientes, subidas escarpadas, túneles subterráneos y hasta pasaba por sobre un lago artificial. Es posible afirmar que competía al nivel del parque de atracciones del Tibidabo.
Por su parte, se dice que en el casino se han jugado las fortunas más grandes de Barcelona. Había mesas de todo tipo de juegos, pero las que más público congregaban eran las de ruleta. Se jugaba con crupier y si bien no era tan cómodo como jugar en un buen casino online, se podía vivir una grata experiencia.
Misterio, mitos y leyendas urbanas
Es importante comprender que en esa época no había conciencia ni legislación sobre los juegos de azar. Así es que la gente iba con su dinero y jugaba sin que nadie se lo impidiera pudiendo apostar sin límite. Como iba gente muy acaudalada, las fortunas que se jugaban dentro de esta casa de apuestas eran altísimas, y algunos de los jugadores fueron víctimas de la mala suerte.
Dicen también que en este hotel se hicieron transacciones de todo tipo y que el germen de muchos de los negocios más importantes de la época se gestó dentro de sus paredes.
Más allá de lo que sucedía en los tiempos en los que esta casa de juegos funcionaba, lo cierto es que aún hoy es centro de mitos y leyendas un tanto escalofriantes. Como los que sostienen que en sus ruinas, hoy casi cubiertas por la frondosa vegetación de la zona, ocurren todo tipo de experiencias paranormales. ¿Será verdad que los que hasta allí se acercan se han encontrado cara a cara con fantasmas?
Son varias las personas que aseguran que en el lugar se escuchan psicofonías, e incluso la escritora Sylvia Lagarda Mata, explica en su libro Fantasmas de Barcelona que varios individuos han sido testigos de la presencia de espíritus que visten ropas típicas de principios del Siglo XX y merodean por las ruinas. Además, otros testigos afirman haber realizado fotografías en las que se pueden ver espectros.
También se rumorea que quienes visitan lo que queda de este otrora esplendoroso casino son perseguidos después por la mala suerte, la misma que se creía condenó a algunos de los que lo frecuentaban en el pasado. Nada de esto, sin embargo, impide que se sigan organizando numerosas y frecuentes excursiones que convocan a curiosos de todas partes del mundo, aunque debido al estado del mismo, no es aconsejable visitarlo.
El final de un sueño
A pesar de algunos rumores se tejían alrededor del lugar y la mala fortuna de sus asistentes, el hotel funcionaba bien y era visitado por muchos turistas y ciudadanos de Barcelona. Pero en el año 1912 se prohibieron los juegos de azar en España y el casino fue obligado a cerrar sus puertas, aunque el hotel continuó funcionando. Ya luego vino la Primera Guerra Mundial y más tarde la guerra civil española. Estos hechos terminaron de sellar la historia del Gran Hotel Casino de la Rabassada que cerró sus puertas definitivamente en el año 1940.
De este establecimiento hoy solo queda el recuerdo de aquel esplendor y los secretos y leyendas que aún rodean al casino. Si esta historia te ha dejado con ganas de más misterio, puedes divertirte jugando a tragaperras online como Mysterious y Mystery Motel.
Afortunadamente, las cosas han cambiado en algunos aspectos. Recuerda que, si bien hoy en día la legislación y las nuevas formas de juego protegen a los apostadores que juegan en casinos online, debes siempre jugar responsablemente controlando tus apuestas y el tiempo les destinas.



